Sábado, 15 De Diciembre De 2018
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Historia

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SITUACIÓN Y PRESENTACIÓN

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Ubicado en la comarca del Alt Urgell, en la provincia de Lleida, el municipio de Montferrer i Castellbò con sus 177,66 km 2 es el más extenso de la comarca. Esta formado por los pueblos de Albet, Aravell, Avellanet, Bellestar, Canturri, Carmeniu, Cassovall, Castellbò, Guils del Cantó, Les Eres, Pallerols del Cantó, Sallent, Santa Creu, Sant Andreu, Sàrcedol, Saulet, Seix, Sendes, Solanell , Solans, Turbiàs, Vilamitjana y Vilarubla.

El término municipal de Montferrer i Castellbò limita por todo el sector NE con el municipio de Anserall. A levante lo hace con el municipio de la Seu d'Urgell, al SE con el Pla de Sant Tirs y al SW con el de Noves de Segre. Por su sector de poniente bordea con Soriguera, Llavorsí y Farrera, todos ellos del Pallars Sobirà. Este municipio se integra a la depresión del río Segre que sin embargo sólo en riega una pequeña parte, ya que actúa de límite al sector SE del municipio. En realidad, los núcleos de población se reparten en tres valles que vierten las aguas bien al Segre, bien a algún valle subsidiario. El valle principal, centro histórico del vizcondado de Castellbò, es el valle del río de Castellbò, el más amplio, que vierte las aguas directamente al Segre. Más pequeños son los valles del río de Pallerols (afluente del río de la Guàrdia, en el término de Noves de Segre) y el valle del río de Guils, subsidiario del río de Castellàs, que a su vez lo es del río de la Guàrdia .

La estructura de los valles y el hecho de que estos confluyan en el valle del Segre (SE del municipio) hacen que aparezca un relieve muy determinado, según el cual el terreno es cada vez más accidentado a medida que nos dirigimos hacia poniente y hacia el NW. Así, aparecen considerables diferencias de altitud que van desde los 600 a 700 m en la pleno valle del Segre hasta los 2.091 m del pico de las Mongetes, en el sector norte occidental del término. El sector orográfico más destacado de todo el término es la cordillera que rodea la cabecera del valle de Castellbò, la cual permanece cerrada al NW por Romadriu o río de Santa Magdalena, el cual actúa en buena parte como límite con el Pallars Sobirà. Esta cordillera se inicia en la Culla (l 953 m), baja al llano de la Basseta y continúa hacia el este por el cerro de la Bandera (l 941 m), el cerro de la Vacada (l 941 m) y el Turó Gros (l 930 m), de donde va subiendo por una serie de cumbres hacia el Roc Roi (2012 m) y el pico de las Mongetes (2091 m). Desde esta cordillera, que está en lo alto del abanico que forma el valle, este se reparte en unos seis o siete valles secundarios donde se forman el barranco de Sant Andreu, el de la Font del Bosc, de Santa Creu, el de Albet, el de Solanell, el de Sendes y el de Turbiàs, que recuerdan a los pequeños pueblos situados en puntos altos y estratégicos de estos diferentes valles. Todos estos barrancos o torrentes se unen para formar el río de Castellbò o Ríu Blanc, en las proximidades de esta población, situada en la hondonada. Desde aquí el río de Castellbò, sigue paralelo hasta la salida del municipio en la carretera que llega desde Montferrer, sigue hacia el Segre, antes de la confluéncia con el que tiene lugar la unión por la derecha al río de Aravell, a 625 m de altitud, que es la cota más baja del término. El río de Aravell recoge, también por la derecha, las aguas del barranco del Mas d'en Roqueta, que reúne las del sector de Sallent y de la Torre de Sant Climent. Al S del valle de Castellbò y de la cordillera de su cabecera destacan las elevaciones que rodean los valles del río de Pallerols (llamada también valle de Elins por el cenobio que hubo de Santa Cecilia d'Elins), y del río de Guils. El valle del río de Pallerols está bien delimitado a mediodía por las sierras de Sant Magí (l 710 m) y de Rubio (2029 m), que son divisorias con el valle de Guils, y a tramontana, bajando desde el collado de la Culla , por el collado de Leix, el collado de Pou (l 612 m) y Roca Redona (l 509 m), itinerario que sigue el viejo camino de Sant Joan de 1'Erm. Estos accidentes marcan la divisoria de aguas con el valle de Castellbò. Dentro del límite meridional del término municipal, y separando este del municipio de Noves de Segre, se pueden mencionar el cuello del Cantó(715 m)-bajo el cual nacen el río de Guils y el de Solans, ambos tributarios del río de la Guàrdia a través del río de Castellàs, al que vierten ya dentro del término de Noves de Segre-, el Punt Redó (l 531 m) y la Muntanyeta (l 627 m). Al N y NE del término destacan varias elevaciones que separan el municipio de Anserall del de Montferrer i Castellbò. El límite con Anserall está marcado por una cresta seguida por una pista forestal que establece la frontera y que sube hasta el collado del Ras de Conques (l 907 m) y llega hasta el pie de la roca de la Guàrdia o de Cal Roger (l 650 m), la Collada de la Torre y el cerro de Estelareny (l 684 m). Entre el resto de elevaciones situadas al N y NE del valle de Castellbò puede mencionarse el llano de Mas d'Iscle (l 023 m).

El valle de Castellbò tiene una importante cantidad de bosques. Hay pinos negros y abetos en el sector del N o de Santa Magdalena, Sant Joan de 1'Erm Nou y en las laderas de la Ribalera. Es especialmente notable el sector de abetos y pinos negros cercano a Sant Joan (umbrías de Sant Joan y los Ornalls) y al llano de la Basseta, también se extiende el mismo tipo de bosque hacia Conques, bajo el pico de las Mongetes y más al sureste hasta el Roc de la Guàrdia. En las partes más bajas, el bosque es de robles, pero en las riberas hay abedules, serbales , y otras especies y sotobosque de piornos, arándanos y otros.

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Fuente : Gran Enciclopedia Catalana

HISTORIA

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La historia del valle de Castellbò va íntimamente ligada a la del vizcondado al que dio nombre. En la documentación más antigua es llamado valle de Castell-lleo (Castro Leonis), nombre que conservó hasta mediados del siglo XI, en que aparece documentada la forma actual, Castellbò (Castriboni o Castrobono). Aparte la villa de Castellbò, cabezera y centro del valle, la población estaba distribuida en los siguientes núcleos, habitados desde la edad media: Sallent, Seix, Albet, Turbiàs, Solanell, Santa Creu, las Eres, Sant Andreu , Carmeniu, Sarcèdol, Avellanet, Castellnou, Vilamitjana y Sendes. Algunos de ellos ya se mencionan en el acta de consagración de la catedral de Urgell, entre las parroquias que pertenecían al obispado, seguramente desde una época muy remota: Vilamitjana (Vilamediana), Carmeniu (Kasamuniz), Sana Creu( Santcta Cruce cum Stacione) y Solanell (So-lanello).

En 989 , el vizconde Guillem d'Urgell adquirió, por donación y por compra, del conde Borrell II de Barcelona-Urgell varios alodios en el valle de Castellbò, donde su poder y su autoridad se fueron ampliando y consolidando en los años sucesivos hasta convertirse el valle entero en un feudo familiar. Los vizcondes hereditarios de Urgell, no obstante, tardaron todavía un siglo en tomar el título de vizcondes de Castellbò, ya que no es hasta 1126 que el vizconde Pere Ramon (1114-1150) empezó a usarlo de una manera habitual en los documentos privados y en los oficiales. Es posible que la adopción por parte de los vizcondes urgellenses de esta denominación hubiera sido influida, indirectamente al menos, por el hecho de que en el Baix Urgell apareció un nuevo linaje, el de los vizcondes de Àger, creado por Ermengol V con vistas a la conquista de Balaguer.

En la primera mitad del siglo XII, cuando los antiguos vizcondes de Urgell tomaron la nueva denominación de vizcondes de Castellbò, el territorio de su jurisdicción, el vizcondado de Castellbò, comprendía sólo el valle de su nombre y algunos otros lugares que habían devenido propiedad de la familia, entre los que estaba el estratégico castillo de Ciutat (Castellciutat), adquirido en 1135 por el vizconde Pere Ramon. El matrimonio de éste con Sibila, hija y heredera del vizconde Ramón de Cerdanya, aportó a la casa de Castellbò las posesiones de los vizcondes, los castillos de Sant Martí (entre Bellver y Martinet), Miralles y Queralt, las villas de Meranges y Girui en la Cerdanya, los castillos de Joc y de Finestret en el Conflent y la villa de Merenc en el Sabartés, País de Foix, los cuales, sin embargo, nunca fueron consideradas como parte integrante del vizcondado de Castellbò, circunscrito únicamente a las tierras de 1'Alt Urgell y el Pallars Sobirà.

El agrandamiento del vizcondado de Castellbò en las tierras del Alt Urgell se produjo a raíz del enlace matrimonial del vizconde Arnau con Arnaldeta de Caboet, en 1185. A consecuencia de esta unión, la herencia de los Caboet, que estaba constituida fundamentalmente por los valles de Cabò de Sant Joan y de Andorra, pasa a la familia el vizcondado de Castellbò. Con relación al valle de Andorra hay que hacer notar, sin embargo, que, siendo la alta señoría de la iglésia de Urgell, nunca fue tampoco considerada como una parte del ámbito del vizcondado. < / o: p>

A la muerte de Arnau de Castellbò (1226), los territorios que constituían el vizcondado limitaban al N con las montañas que separan Andorra del valle de Sant Joan, al E con la Valira y Segre, al W con la sierra de Sant Joan de 1'Erm, divisoria de los faldones del Segre y del Noguera Pallaresa, y al S con la sierra de Boumort. En el transcurso del siglo XIII el vizcondado debía experimentar un aumento considerable de sus límites territoriales, promovido incansablemente por los condes de Foix, acaecidos vizcondes de Castellbò por la boda de Roger Bernat II de Foix con Ermessenda (1208), hija y heredera universal de Arnau de Castellbò y Arnaldeta de Caboet.

Los Foix realizaron nuevas adquisiciones, no sólo en la comarca del Urgellet, como hasta entonces , sino también en la del Pallars Sobirà. Toda una serie de compras, ventas y permutas de derechos y propiedades permiten seguir este proceso de crecimiento, llevado a cabo a menudo a costa de 1a iglésia de Urgell y de la nobleza local, que afectó a los castillos de Aós, Ars y Ferrera (1226), de Taús, los Castells, Saüc y Saucadell (1226), la Guàrdia d'Ares (1227), Hortons (1228), Castelló de Riutort (1232), Organyà (1235, por el pariatge de 0rganyà), Castellàs (1251), Sallent, Montanissell, Centinyà y Pinyes (1253), Adraén, el valle de Hortons, la villa de Trejuvell y el territorio comprendido entre el castillo de Tor y el puente de la Macana (1253), los collados de Arnat y de Creus, la Gunarda y Pinsent (1256), el castillo de la Bastida de Ponts, en la entrada de los valles de Andorra y de Sant Joan (1262), la Vallferrera (1265, pariatge) y las villas de Tirvia, Glorieta, Ferrera y Biuse, en el Pallars Sobirà (1296).

Durante el siglo XIV, coincidiendo con el período en que el vizcondado permaneció separado del condado de Foix (1315-91), las anexiones de nuevos territorios quedaron limitadas a los castillos de Aramunt (Pallars Jussà) y de Bar (Baridá), comprados , el año 1366, por el vizconde Roger Bernat III al rey Pedro III de Aragón por el precio de 121.000 sueldos barceloneses, a carta de gracia. Pero su incorporación al vizcondado fue sólo temporal, ya que el primero fue vendido en 1391 a Ramón Marqués y traspasado luego por éste al conde de Pallars, y el segundo, confiscado por el rey Martín el Humano al conde Mateo de Foix (1398) a raíz de la fracasada invasión de Catalunya, fue incorporado, en 1401, a la corona.

La política expansionista se reanuda en el siglo XV con Juan I, conde de Foix y vizconde de Castellbó. En el año 1425 obtenía que el abad de Gerri, Pasqual de Cuberes, le vendiera la parte de jurisdicción señorial que tenía en las villas de Gerri de la Sal, Bresca y otros lugares dependientes de 1a abadia, mediante el pago de doscientos florines de oro al año, hasta que consiguiera del papa la unión de uno o dos beneficios a dicho monasterio por esta misma cantidad. El conde Arnau Roger de Pallars, por su parte, le cedió los derechos que poseía sobre los susodichos lugares de 1a abadia por el precio de 1100 libras barcelonesas . La oposición del rey Alfonso IV el Magnánimo impidió, sin embargo, que el acto material de traspaso de jurisdicción se llevara a cabo.

En 1430 tuvo lugar la compra del castillo de Bellestar (Alt Urgell) a los tutores de Guillem de Queralt por 300 florines de oro. Finalmente, Jaume de Bellera, señor de Bellera, vendió al mismo conde (25 de julio de 1435), a perpetuidad, el Valle de Àssua y la baronía de Rialb, en la cuenca del Noguera Pallaresa, por el precio de 10.000 florines. La toma de posesión efectiva de estos territorios, debido al incumplimiento de las condiciones impuestas por la corona, no ocurrió, sin embargo, hasta el año 1460, en tiempos de Gaste IV de Foix y de Castellbò. El vizcondado logro entonces su máxima extensión territorial en las comarcas del Alt Urgell y el Pallars Sobirà, y quedaron definitivamente fijados sus límites geográficos, sin que, en el futuro cercano, estos no experimentaran ningún cambio o modificación.

El territorio del vizcondado, de una extensión aproximada de unos l 100 km2, era dividido en el siglo XV en cinco partes o acuartelamientos, situados los de Castellbò, de Organyà y de Ciutat (o de Castellciutat) en el Urgellet, y los dos restantes, de Tírvia y de Rialb, en el Pallars Sobirà. El aacartelamiento de Castellbò comprendía, además de la villa y del valle de su nombre, los valles de Aguilar y de Pallerols, los puestos de Taus, los Castells, Castellàs, Biscarbó, Malveí, Guils del Canto, Vilarubla, Solans, Gramos, el honor de Conorbau y las salvaguardas de Adrall y de la Parroquia d'Hortó.

El Organyà incluía, con esta villa y su término, el valle de Cab, la subalcaldía de Sallent y Montanissell, los lugares de Sillar y Fonollet, la alcaldía de Coll de Nargó y la Roqueta, el valle de Fígols d'Organyà y la salvaguarda de Canelles. El de Ciutat era integrado por el castillo, la villa y el término de Castellciutat, el valle de Sant Joan, con los lugares de Ars, Civís y Aós, la Bastida de Ponts o de Donat, Anserall, Aravell, Bellestar, Campmajor , Estamariu, la Bastida d'Hortons, Adraén, las salvaguardas de Asnurri y Argolell y ciertos derechos en el Ges y Liet. El de Tírvia englobaba esta villa y su término, Mallolis, Tor, Burg, Farrera de Pallars, Alendo, la Vallferrera con los castillos y lugares de Araós, Besan, Ainet, Alins, Noris y Àreu, la Ribalera y la jurisdicción criminal de Glorieta y Montesclado. El de Rialb era constituido por el castillo, por el pueblo y por el término de Rialb, el valle de Baiasca, Vall d'Àssua, Sobac, Biuse y 1a abadia de Gerri, con la villa de Gerri de la Sal y los puestos de Bresca , Sant Sebastià, Buseu, Baén, Enseu, Ancs (del municipio de Montcortés), Sant Martí de Canals (municipio de Peramea) y Escart (municipio de Escaló). Algunas de estas poblaciones eran villas cerradas o amuralladas (Castellbò, Noves, Nargé, Civís, Aós, Estamariu, Rialb, Altron, Surp, Bernui, Gerri), otros lo habían sido hasta antes de la invasión gascona de 1513, que motiva también la destrucción de un cierto número de fortalezas urbanas, entre las cuales la de Castellbò, especialmente en el Pallars Sobirà (Tor, Araós, Alins y Àreu).

Muchos de los antiguos castillos, abandonados y ruinosos, habían desaparecido hacía tiempo (Conorbau, Castellpoll, Carreu, Torena, Malavila), si bien su recuerdo perduraba, en algunos casos, en los feudos arrendados temporalmente o vendidos a perpetuidad al mejor postor. El Spill,, manifiesto del vizcondado de Castellbò (1519) menciona una treintena, correspondientes la mayoría a los valles de Castellbò (5), de Cabó (4) y de Aguilar (3), a Solans (3), Vila-rubla (2) y Estamariu (2). Las otras estaban repartidas entre Taús, los Castells, Biscarbó, Malveí, Aubàs, Aós, valle de Sant Joan, Campmajor, Araós, la Ribalera y Llessui.

De las fundaciones y casas religiosas situadas dentro del vizcondado sobresalían el Santuario de Sant Joan de 1'Erm y el Priorato de Costoja de la orden del Hospital el acuartelamiento de Castellbò. En el de Organyà estaba el Priorato benedictino de Sant Andreu de Centelles o de Tresponts, dependiente desde 1079 de Ripoll. El acuartelamiento de Ciutat, el monasterio, de origen visigótico, de Sant Semi de Tavèrnoles, situado cerca de Anserall. En el de Rialb, el Priorato de Sant Pere de Vellanega, benedictino, que dependía de Tavèrnoles, había también en el mismo acuartelamiento la abadía benedictina de Santa María de Gerri, que se convirtió en muy importante, y su Priorato de Bernui.

El vizconde compartía con la colegiata de Santa María de Castellbò (erigida en 1436, le había estado unida la antigua abadía de Santa Cecilia d'Elins) el dominio del valle de Pallerols, y con la canónica de Santa María de Organyà, la jurisdicción de esta villa y sus rentas. La población del vizcondado alcanzaba en el año1519 la cifra global de un millar de fuegos, repartidos de la siguiente manera: acuartelamiento de Castellbò 231, acuartelamiento de Organyà 146, acuartelamiento de Ciutat 170, acuartelamiento de Tírvia 210 y acuartelamiento de Rialb 243 .

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Eran pues, unos 5.000 los habitantes del territorio del vizcondado, que, teniendo en cuenta la extensión, unos 1.100 km2, suponen una densidad de poco menos de cinco habitantes por kilómetro cuadrado, muy inferior a la que le asignan los fuegos de los años 1359 (600 fuegos) y 1398 ( 500), sin el acuartelamiento de Rialb, que entonces todavía no le había sido anexado. Teniendo en cuenta esta diferencia, habría que concluir que en el transcurso del siglo el despoblamiento fue particularmente intenso y que la remisión parcial de los tributoss durante veinte años concedida por el vizconde de Castellbó Gaste IV de Foix a sus súbditos, el año1443, no consiguió su propósito de poner remedio. Este documento señala como causas determinantes del fenómeno "las mortalidades, las guerras y las carencias", y hace referencia también a las mejores condiciones de vida que les eran ofrecidas o que pensaban encontrar en otros lugares.

Los acuartelamientos de Castellbò y de Organyà parecen haber sido los más afectados por la mortalidad y la emigración. Para el cobro de las rentas, consistentes básicamente, en diezmos, tributos y censos, pagaderos anualmente en dinero o en especies, y en el ejercicio los derechos señoriales, administración de justicia, servidumbres y ayuda militar, los vizcondes contaban con un determinado número de funcionarios públicos directamente nombrados por ellos, en los que delegaban una gran parte de sus atribuciones. Entre estos oficiales figuraban, en primer lugar, el veguer y los alcaldes. El primero residía habitualmente, a partir del siglo XIII, en el castillo de Ciutat y su jurisdicción se extendía a todo el territorio del vizcondado. Los segundos, en cambio, residían en los acuartelamientos o en las poblaciones principales y se hacían representar en las más pequeñas y alejadas de su término por lugartenientes o vicealcaldes, sustituidos por ellos y sometidos a su autoridad.

< p class = "MsoNormal" style = "text-indent: 35.4pt"> Así, el alcalde de Castellbò lo era de todo el acuartelamiento y tenía vicealcaldes en Taús, los Castells, el Vall d'Aguilar (Noves), Castellàs y Guils del Cantó. Semejante al de Ciutat, que era también alcalde de todo el acuartelamiento, ponía vicealcaldes en el valle de Sant Joan, Civis, Aravell y Bellestar, Estamariu, la Bastida d'Hortons y Adraén. El alcalde de Organyà nombraba a los del valle de Cabó, Sallent y Montanissell, y Carreu.  Coll de Nargó tenía alcalde propio, nombrado de una terna propuesta por el común y por una duración de tres años, lo que en el siglo XV ocurría también en la Vallferrera El alcalde de Tírvia lo era a la vez de Mallolis y de Tor. Las villas de Burg, Farrera de Pallars, Rialb, Vall d'Àssua y Sobac constituían alcaldías independientes. El alcalde de Aòs, en el valle de Sant Joan, era designado por castellano de la Bastida d'en Donat o de Pons En Organyà, villa poseída en condominio, había dos alcaldes, uno instituido por el vizconde y eltro por el prior de la canónica de Santa María.

Los alcaldes intervenían en las actuaciones jurisdiccionales, administrativas y judiciales, como auxiliares del veguer, dentro de los límites del propio territorio y, según parece, tenían también atribuciones de carácter militar, quita y conducción de hombres armados, en tiempos de guerra. Sin embargo, la custodia y defensa de los castillos estaba primordialmente confiada a castellanos, a los que los habitantes del acuartelamiento o término respectivo estaban obligados a prestar su colaboración y apoyo, tanto en tiempo de paz como durante las hostilidades. En la administración de la justicia, el veguer y los alcaldes eran asistidos por el juez, único para todo el vizcondado, y los notarios, que, además de redactar y autorizar los documentos públicos y privados, tomaban razón, como escribanos, de los procesos y de las actuaciones judiciales. En el vizcondado existían en 1519, dos escribanías, una en Castellbò y otra en Tírvia y VallFerrera.

Junto a los mensajeros, encargados de notificar y hacer cumplir las decisiones legales y penales, había también entonces los oficios de tesorero o maestro racional y el de abogado y procurador fiscal, relacionados con la administración de las rentas y las contribuciones tributarias y fiscales. En cuanto al nombramiento de estos cargos públicos, un privilegio de la reina Catalina de Navarra, del año1510, estableció que, en igualdad de condiciones, debían ser conferidos a personas residentes y naturales del vizcondado. Las administraciones locales estaban en manos de los cónsules, generalmente dos o más, elegidos por las universidades de vecinos, los cuales junto con un cierto número de jefes formaban el consejo comunal. La VallFerrera, en virtud de un privilegio especial, tenía un régimen particular, común a todo el valle, que le permitía elegir cada año, el día de San Matías (24 o 25 de febrero), cuatro personas, llamadas cortes, las cuales, en unión del alcalde y del veguer- este cuando estaba presente-, ejercían la jurisdicción civil y criminal en los lugares de Araós, Besan, Ainet, Alins, Noris y Àreu y sus términos.

< p class = "MsoNormal" style = "text-indent: 35.4pt"> Por encima de estas instituciones municipales había el Consejo General de los tres estados o brazos, urbano, eclesiástico y militar, donde eran tratados los asuntos más importantes y que afectaban a todos los habitantes de la baronía. Correspondía al veguer, convocar y presidir la asamblea, que se solía reunir en la villa de Castellbò, capital histórica del vizcondado y donde el juez y el notario de una de las dos escribanías de la señoría tenían su residencia habitual. En el desarrollo de las instituciones autóctonas, particulares o de carácter general, y en la mpliación de sus facultades, debían contribuir decisivamente los privilegios (los más antiguos, de las villas de Castellbò y Castellciutat, son del año 1195) otorgados a sus súbditos por los vizcondes de Castellbò, Arnau, Roger Bernat III y Roger Bernat IV, y los condes de Foix Roger IV (I Castellbò), Roger Bernat III (II de Castellbò), Gasto I, Mateu, Gasto IV (II de Castellbò) y Caterina, condesa de Foix y reina de Navarra.

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; Las concesiones abarcan materias muy diversas, relacionadas principalmente con la seguridad personal, la propiedad privada, los impuestos, las servidumbres feudales. Además de los bienes comunales, la libertad de ir y venir por todo el territorio del vizcondado, el ejercicio de la justicia civil y penal, los procedimientos judiciales, la facultad de apelación al tribunal superior del vizconde, los nombramientos de los cargos públicos, generales o locales, y sus deberes y atribuciones. Los privilegios y libertades obtenidos durante los siglos XII-XV fueron confirmados posteriormente por Fernando II de Aragón después de que, despojara a la reina Catalina de Navarra, se hubiera apoderado del vizcondado de Castellbò (1512); también los confirmó su mujer, Germana de Foix, en 1514, a la que se cedió temporalmente el vizcondado. Lo mismo hizo aún Carlos I en 1519, antes de incorporarse definitivamente a la corona en 1548. El vizcondado pirenaico de Castellbò desaparecía así como baronía independiente, después de cinco siglos y medio de existencia y de haber tenido un papel destacado en la historia del condado de Urgell y en la de Catalunya, para convertirse en un dominio real.

Como ya se ha comentado Castellbò fue la sede del vizcondado y por este motivo disponía de un castillo, el cual aparece documentado el año 998, y fue derrumbado en 1513 por orden directa del rey Fernando el Católico. La colegiata de Santa María fundada en 1392 persistió hasta 1851. Aunque hoy día se conservan restos de ambos monumentos.

Sant Joan también disponía de un santuario que data del año 994, y según los seguidores de mitos, fue donde reposó durante unos meses el "Santo Grial", este Santuario, al igual que el castillo de Castellbò también fue destruido. Dos siglos más tarde, fue reconstruido y persistió hasta 1936 donde un incendio provocado lo hizo desaparecer.

El Priorato de Santa María, ubicado en Costoja fue cementerio de los condes Arnau y Arnaldeta. Sus restos, fueron profanados en 1269 por orden de la Inquisición ya que ésta les condenó por herejes al considerar que estos habían ayudado a los cátaros. El templo persistió hasta el año 1860.

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La configuración actual del Municipio fue el resultado de la anexión en 1970 del Municipio de Aravell y Bellestar (el cual incluía Montferrer) y el Municipio de Vall de Castellbò, anexión a la que en 1972 se añadieron los municipios de Pallerols y Guils del Cantó.

Fuentes: - Gran enciclopedia Catalana

- Tomàs Bonell, Jordi; Descubrir Catalunya, pueblo a pueblo

ECONOMÍA (EXTRAÍDO ENCICLOPEDIA CATALANA)

Montferrer i Castellbò ha sido un municipio tradicionalmente ganadero y agrícola. Cereales, patatas y prados han sido los cultivos tradicionales, pero en el siglo XIX también se encontraban, especialmente en el antiguo término de Aravell, cultivos de legumbres, vid (el vino de la cual, sin embargo, no era muy bueno según Zamora) , almendros y rebollos. En Aravell y Bellestar, donde siempre ha habido menos regadío, abundaban los olivos y los castaños. Actualmente, sin embargo, el cultivo del término se encuentra en gran parte condicionado por la ganadería, y por ello el terreno aprovechable para cultivos se ha ido convirtiendo en pastos. En 1989, el 97 %de la superficie agraria útil eran pastos, y sólo el 3% restante eran cultivos de otro tipo, entre los que destaca el maíz. El regadío, bastante importante sobre todo desde la construcción del canal de Aravell y Bellestar en 1975, que toma el agua de el rio Valira en la frontera con Andorra. También se cultiva forraje. La importancia de los pastos hace posible una buena densidad ganadera, puesto que son aprovechados especialmente por la ganadería bovina (2079 cabezas en 1989, sobre todo vacas destinadas a la producción de leche) y ovino (2754 cabezas), las actividades ganaderas tradicionales del término. Sin embargo, a diferencia de otros municipios del Alt Urgell, en Montferrer i Castellbò se han desarrollado también otras especialidades ganaderas, hasta alcanzar una cierta importancia. Se han implantado en el municipio numerosas granjas porcinas, que en 1989 reunían 3.718 cabezas, y de aves de corral (45.000 cabezas). El ganado caprino y los conejos son mucho menos importantes. La producción forestal tiene una cierta importancia, ya que los bosques se utilizan para proporcionar madera tanto en la comarca como fuera (en el término hay unas 9.000 ha de terreno forestal). La actividad industrial tiene una cierta importancia en el sector de Montferrer (donde hay un polígono industrial), porque la Seu d' Urgell está ya muy cercana e irradia su influencia. Hay una serie de pequeñas empresas, básicamente talleres de mecánica y empresas de la construcción, y algunas empresas de mayor envergadura, entre las que destacan una importante empresa del sector de la madera (EFAUSA), que es el resultado de la fusión de tres aserraderos que había en la Seu. La madera se saca, mediante subastas organizadas por ICONA, de los bosques de la comarca. También se puede mencionar la gravera ADECSA (Áridos y Derivados del Cemento), instalada en Montferrer desde 1965. Finalmente, hay una importante fábrica de piensos perteneciente a la Cooperativa del Campo. El sector terciario ha ido incrementándose a lo largo de los años en Montferrer i Castellbò, aunque se trata de un sector mucho más encaminado al turismo que a las necesidades del interior del municipio o de la comarca. Los servicios internos son escasos. Hay una escuela primaria en Montferrer de Segre, pero para los estudios de secundaria hay que ir a la Seu d' Urgell. En Bellestar está la Escuela de Capacitación Agraria de 1'Alt Urgell, que dispone de una residencia para los estudiantes foráneos. También hay un CAP en Montferrer. La oferta turística crece lentamente, pero de manera considerable. El municipio disponía en 1996 de un hotel (en Montferrer), un hostal (en Castellbò), 3 residencias-casas rurales (en Montferrer, Guils y Sant Andreu), 3 restaurantes y 2 campings (en Montferrer y Castellbò). En Montferrer se inauguró, en 1995, Fonema comarcal de turismo del Alt Urgell. Las instalaciones deportivas se orientan básicamente al turismo. Así, en Aravell, en 1996, estaba en construcción un campo de golf (que ocupará unas 60 ha y incluirá la construcción de nuevas viviendas y un complejo hotelero), mientras en el antiguo aeropuerto de la Seu d' Urgell, situado en parte dentro del término de Montferrer, se ha instalado un aeroclub que dispone de escuela de vuelo y que también hace algunos vuelos turísticos de pequeña escala. En Bellestar hay un polideportivo, y en la parte más montañosa del término cabe destacar especialmente las pistas de esquí nórdico de Sant Joan de 1'Erm. Hay un total de 5 pistas (3 verdes, 1 de azul y 1de roja) que recorren un total de 63 km. El recinto dispone de un refugio restaurante.

EL ROMÁNICO

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La colegiata de Castellbò contiene elementos románicos, como el ábside, y otros góticos, especialmente visibles en la portada. Dentro del término podemos visitar también las ruinas del antiguo priorato de Santa María de Costoja , donde fueron enterrados los vizcondes Arnau y Arnaldeta, los despojos de los cuales fueron desenterrados, cuarenta años más tarde, por la Inquisición, que los acusaba de haber sido cátaros. Los cátaros. Desde el año 1996 se celebran a principios de agosto en Castellbò y Josa del Cadí, unas Jornadas de los Refugios Cátaros en el Alt Urgell. Los actos incluyen conferencias y mesas redondas, pero también rutas, animación, conciertos y teatro, con la representación de la obra Cercamón, de Lluís Racionero, en las ruinas de Costoja.

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Por otra parte también encontramos las ruinas de:

Castillo de Montferrer

Castillo de Campmajor

Torre dels Moros

Sant Andreu de Castellbó

Sant Joan d'Avellanet

Santa Cecilia d'Elins

Castillo de Sallent

Sant Sadurní de Seix

Sant Climent del Mas de la Torre

Las Torretes, Sant Sadurní de Vila-Rubla

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